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Francisco Santos del Pueblo de Moya da vida al ‘Día de Muertos’

Por: Celia Espinoza

31 de octubre de 2021.- La flor de cempasúchil es quizá el icono más importante del “Día de Muerto”, cuyos orígenes datan de la época prehispánica y es también la tradición con la que cada año familias laguenses trabajan el aroma que es la guía a las almas de los difuntos a la ofrenda preparada por los vivos, tal como Huitzin fue guiado a Xóchitl.

Francisco Javier Santos Martinez de 44 años, es originario del Pueblo de Moya y toda su vida se ha dedicado desde su infancia a la agricultura, al cultivo de la semilla que luego se convierte en la considera “flor de muerto”.

Francisco Javier Santos Martinez, originario del Pueblo de Moya es agricultor por tradición y por amor

Fue papá ‘Tacho’ quien heredó terrenos familiares desde sus antepasados (desde que se fundó el Pueblo de Moya) a las manos de su papá Germán Santos.

El abuelo ‘Tacho’ cultivaba la tierra desde siempre, hasta que murió. Enseñó a sus hijos a trabajar en la huerta. Con el tiempo y con la ayuda de las hermanas de Papá Tacho, don Germán compró un gran terreno en las ‘Barrancas del río’, desde donde hoy está el corralón de Tránsito Municipal hasta La Salle y ahí cultivaban maíz de temporada. Pero en ‘Las Huertitas’, sembraba lechugas, cilantro, rábanos, cebolla, zanahoria, chiles y flores.

De esta tradición familiar aprendieron sus hijos y ellos con el tiempo se independizaron creando sus propias huertas, y mientras sus hijos crecían también aprendían y ayudaban en las labores de “La huerta”.

Javier desde niño, así como sus hermanos fueron muy dedicados en ‘La huerta’ (como así le decían al ir a cultivar) y desde los 6 años le gustó mucho ese trabajo.

A los 10 años ya hacía trabajos de adultos como regar las verduras; porque eso implica mucha destreza y fuerza.

Un tiempo después, por los años 90´s trabajó con su tío Guadalupe, hermano de su papá, don Luis, pero ahora cortando o cosechando las verduras, cortaban fuertes cantidades para llevar a Aguascalientes, Guadalajara, León e inclusive, hasta la Ciudad de México.

Por unos años, se fue a USA y al cabo unos pocos años, regresó y continuó con los trabajos en ‘la huerta’ y aunque pueda tener otros trabajos no deja de ser campesino o agricultor.

Javier reconoce que heredó el amor, el cultivo por las plantas como helechos, malvas, geranios entre otras plantas por parte de su mamá, doña ‘Chuy’ y un profundo cariño por la crianza y cuidado de cenzontles, canarios y huitlacoches.

Siempre ha tenido dos trabajos, pero su oficio favorito es el de agricultor.

“Sale de su primer trabajo a las 4:00 PM, literal sólo llega, se cambia y se va a su huerta; no tiene horario de regreso, porque siempre le gusta regresar cuando culmina sus actividades ya sea riego, corte de hierbas o flores en esta temporada”, relató su hija Alondra.

La familia es Francisco está integrada con su esposa de María Hilediza Veloz Olvera,: sus hijos Luis Javier Santos Veloz de 21 años, Alondra Valentina Santos Veloz de 18 años y los pequeños Angel Emmanuel de 7 años y Sara Santos Veloz de 3 años.

Su familia lo describe  alegre y dedicado en lo que hace, en especial en la agricultura.

“No hay día que no vaya a revisar su huerta, ya que para él es una gran tradición porque desde mi bisabuelo y mi abuelo se dedicaban a eso”, agregó su hijo.

Francisco es un muestra más de que, por fin, México podrá de nuevo volver a honrar a sus fallecidos sin limitaciones (como la pandemia) al cultivar cientos de flores para los altares de muertos, tumbas y actividades que se realizan con motivo del ‘Día de Muertos’.

Celia Espinoza

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad La Salle Bajío; candidata al titulo de Maestra en Política y Gobierno por el Colegio de León; ha sido periodista en Radio U. de G. Periódico AM Lagos, el sitio digital El Río-Lagos y colaboradora de algunos otros medios locales y regionales.